El Cuidados de los
huevos
Es muy importante el tratamiento que reciban los huevos
destinados a la incubación. Es menester tratarlos con delicadeza por la
facilidad de su ruptura, además deben retirarse de las jaulas al menos dos veces
por día. En épocas de calor es conveniente realizar la recolección de los huevos
3 o 4 veces al día.
La codorniz japonesa, al contrario de lo que ocurre con la
gallina, pone más huevos en las últimas horas de la tarde y en las primeras de
la noche.
Los huevos destinados a la incubación deberán ser mantenidos en
ambientes frescos y limpios, a una temperatura aproximada de 15º C y con un 75
por ciento de humedad relativa.
El tema de la temperatura es algo complejo. A veces huevos
que llevan dos o tres días de puestos al incubarse sólo brindan un 20 por ciento
de pollitos. Posiblemente esto se deba a que en algún momento antes de ser
introducidos en la incubadora hayan estado expuestos a altas temperaturas
provocando que el proceso del huevo comenzase con anticipación causando la
muerte del embrión. Lo ideal es poseer un sala de incubación con cámara de
conservación de huevos pero, en general, los criadores de codornices no cuentan
con estas comodidades, en consecuencia, debemos tener más cuidado y estar muy
atentos.
No es conveniente que los huevos que entran en la incubadora
tengan más de siete días de postura ya que a medida que transcurren los días
disminuye el porcentaje de nacimientos reduciendo las posibilidades de
mantenerse en el pretendido promedio del 80 por ciento. De no realizar el manejo
adecuado existe una mortalidad de embriones que se presenta principalmente, a
los tres días de introducir los huevos en la incubadora y poco tiempo antes de
producirse la eclosión. Son muchos los factores que inciden sobre la fertilidad
e incubabilidad de los huevos, como la relación entre sexos, la edad de los
reproductores y las condiciones de crianza.
Tener en el plantel un macho cada tres hembras es una
relación adecuada para obtener una fertilidad aceptable. También la luz, la
temperatura, el espacio, la de los animales, el despicado, peso de los huevos,
los períodos de almacenamiento previos a la incubación, las condiciones de cría,
etc., son factores que inciden, en mayor o menor grado, sobre la
fertilidad.
Los machos pueden dejarse permanentemente con las hembras. La
ventaja de este manejo es el máximo de fertilidad posible del plantel y la
desventaja, el aumento del picaje, la agresividad del macho, el desplume,
etcétera.
Alimentación
adecuada
Un buen alimento es aquel en que están presentes todos los
nutrientes en las proporciones necesarias para que las aves se desarrollen y
produzcan huevos. La deficiencia de un nutriente puede retardar el desarrollo,
disminuir la postura y hasta puede provocar susceptibilidad a
enfermedades.
Los nutrientes pueden dividirse en seis clases: agua,
hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas y minerales. es conveniente
recordar cuál es la diferencia que existe entre un alimento simple y otro
balanceado. Así por ejemplo, el grano de maíz es un alimento simple pues no
contiene la proporción suficiente de todos los nutrientes que permiten a una
gallina producir huevos en forma continua. Este cereal es rico en hidratos de
carbono y pobre en proteínas, vitaminas y minerales.
Para compensar estas deficiencias se deben agregar otros
alimentos simples, ricos en proteínas como la harina de soja, de girasol y
harina de hueso y conchilla que aportan calcio y fósforo. Del correcto mezclado
de distintas proporciones de alimentos simples se obtiene el alimento
balanceado.
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